Todos anhelamos ser libres pero pocos se atreven a tomar las riendas de su vida y asumir la responsabilidad de las opciones elegidas sin echar la culpa a los demás. En la medida en que uno encuentra su propia seguridad personal  siendo responsable de sus decisiones y acciones, irá construyendo el futuro que desea.

Esperamos siempre que se realicen nuestros sueños, proyectando la felicidad en un futuro inalcanzable y de esta forma no vivimos el presente; pero ser felices está más relacionado con aprovechar la vida en cada momento y vivirla con consciencia, sin pretender mucho más y entonces la felicidad vendrá por añadidura.

La fragmentación en el ser humano conduce a la dispersión. Para realizar cualquier tarea constructiva, el ser humano tiene que unificar pensamientos, sentimientos y acciones en una misma dirección, sólo desde esta coherencia podrá ser verdadero protagonista de su vida.

A veces lo que parece un terrible desastre nos puede traer algo que hará nuestra existencia más luminosa y bella. Sólo vemos  trocitos de un tapiz inmenso y desordenado que algún día recompondremos en su totalidad y entenderemos el sentido que tenía y la importancia de haber pasado por esas experiencias.

Los valores que representa el Lobo son un còdigo ético extraordinario para nosotros: proteger, enseñar, respetar, ser fiel y leal a uno mismo y a los demás, ser fuerte y generoso.

Es natural aunque doloroso perder a personas en nuestras vidas, bien sea porque la muerte acontece o  porque nuestros caminos de vida se separan por multitud de razones. Pero lo verdaderamente dramático sería que nos perdiésemos a nosotros mismos en el intento de complacer a otros, desconectando de nuestro centro vital en el que residen nuestras necesidades y deseos.

Tenemos la capacidad de soñar e imaginar y aquí caben todas las posibilidades. Todo lo que vívidamente imaginemos, ardientemente deseemos, sinceramente creamos y con entusiasmo emprendamos, inevitablemente sucederá.

Ser responsable de todo lo que nos sucede y de lo que vivimos es sumamente importante para crecer y mejorar como individuos, pero es común que culpemos a alguien por lo que nos sucede. Pero una vez que logramos sobrepasar esta actitud y ver de qué forma ponemos nuestro granito de arena para mejorar nuestro entorno, estaremos en posición de crecer, progresar y aprender de nuestros errores.

Los bienes materiales se acaban y provocan un gran vacío si no se tiene nada más. Ayudando a otro te ayudas tú. Haciendo sonreír a otro sonríes tú.  Ocupándote de otro, tus problemas pierden importancia. Cuando das no restas, sumas y multiplicas.

Si quieres cambiar tu futuro, asegúrate de cambiar el día que vives hoy. Es importante unificar en una misma dirección lo que piensas, sientes y como actúas; de esta forma no habrá en ti una fragmentación y todo fluirá en la dirección en que te focalices.

“Nadie jamás enseñó a otro.  Cada uno de nosotros debe enseñarse a sí mismo. El maestro exterior ofrece solo la sugerencia que despierta al maestro interior para trabajar en comprender las cosas”.

Swami Vivekananda

La Ley del Espejo nos plantea que el origen de nuestros sentimientos negativos hacia una persona está en nuestro “corazón” y no en quien lo proyectamos. Somos nosotros los responsables de manejar creencias, ideas y  malos pensamientos hacia los demás como si nuestra realidad fuese un espejo que nos devolviese la imagen que estamos generando. Debemos someter a examen lo que nos molesta de los demás.

“La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.”

Gabriel García Márquez

Cuando algo te molesta de otra persona tiene que ver contigo; se trata de un espejo, de un aspecto de ti mismo del que no eres consciente porque lo ves en otras personas. Es una parte de ti que tienes la oportunidad de revisar y cambiar, algo que puedes resolver para que te deje de molestar. En palabras de Buda: “Todo lo que te molesta de otros seres, es solo una proyección de lo que no has resuelto en ti mismo”. 

Sólo se trata de estar presente, ser consciente y responsable del momento actual. Lo que pasó hace un segundo ya forma parte del pasado. Vivir en el presente es dejar las distracciones a un lado para centrarse en el aquí y ahora. Puedes comenzar ahora mismo, mientras lees estas líneas…

Ser yo mismo incluye arriesgarme, intentar nuevas maneras de ser, aceptar los riesgos de nuevas maneras de ser yo mismo para poder ver cómo deseo ser (Hugh Prather).

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